Los vientos extremos definen el diseño, no los días templados. Calcula cargas según normas locales y verifica que barandales y anclajes soporten esfuerzos con margen. Certificaciones del fabricante, planos de montaje y, de ser posible, firma de un técnico colegiado aportan seguridad jurídica. Incluye datos de fatiga, paradas de emergencia y procedimientos ante tormentas. Una fijación sobredimensionada parece excesiva hasta la primera racha fuerte; entonces se convierte en la mejor inversión de toda la instalación.
Consulta ordenanzas sobre elementos salientes, impacto visual y dispositivos en fachada. Algunas ciudades permiten equipos discretos bajo cierta altura y potencia; otras limitan protuberancias hacia la vía pública. La comunidad de propietarios puede pedir estética uniforme, horarios de uso o prohibir equipos ruidosos. Lleva propuestas de color, ubicación poco intrusiva y compromisos de mantenimiento. Un acuerdo por escrito evita tensiones futuras y abre la puerta a proyectos compartidos, incluso para medir viento comunitariamente y decidir con datos.